Cuando no vivimos en la región “más transparente”

Tomo el título de este post del libro homónimo del escritor mexicano Carlos Fuentes, publicado en 1958. En este el escritor hace una crítica al México posrevolucionario, donde la ciudad es la verdadera protagonista y es la que es capaz de proteger o destruir a los personajes.

Aprovecho la metáfora para hablar de la transparencia en dos sentidos que afectan al ambiente: por un lado, el del aire turbio, es decir, de la polución y, por el otro, lo turbio o la falta de transparencia de empresas y gobiernos en lo que se refiere al uso de contaminantes y las medidas para frenar la polución ambiental.

En su artículo “La contaminación ambiental, el monstruo silencioso que mata cada año a más de 8.000 personas en Ciudad de México”[1], Beatriz Guillén, periodista del diario El País, revela una cifra apabullante: “La contaminación acaba de forma prematura con la vida de 8.000 a 14.000 personas cada año en Ciudad de México. La capital del país vive sumergida en un aire que es nocivo para la salud, incluso cuando los índices oficiales consideran que es aceptable”, y advierte que las medidas que se toman para enfrentar la contaminación son más paliativas que preventivas. Pero, ¿qué quiere decir la periodista con esto?

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¿Qué significa que el aire está contaminado?

Es común escuchar que en la Ciudad de México hay contingencia ambiental, con el subsecuente anuncio de los automóviles que no podrán circular al día siguiente, pero, ¿qué significa esto?

Según la Secretaria de Medio Ambiente (Sedema), esta es una “Situación eventual y transitoria declarada por las autoridades competentes cuando se presenta o se prevé con base en análisis objetivos o en el monitoreo de la contaminación ambiental, una concentración de contaminantes o un riesgo ecológico derivado de actividades humanas o fenómenos naturales que afectan la salud de la población o al ambiente de acuerdo con las normas oficiales mexicanas”.[2]

La norma mexicana establece que hay contingencia cuando la concentración de ozono sobrepasa las .065 ppm (partes por millón); sin embargo, esta medida resulta laxa, pues la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido como máximo .051 ppm.

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Causas de la contaminación

Existen diferentes razones de diversa índole por la que el aire se contamina, generando polución ambienta, como lo son:

  • La misma geografía de la ciudad, pues al ser un valle rodeado de montañas, los contaminantes quedan atrapados y es muy difícil que estos se dispersen, es decir, que las montañas funcionan como barreras.
  • El alto nivel de concentración de ozono y de partículas finas que se producen cuando los óxidos de nitrógeno (NOx) y los compuestos orgánicos volátiles (COV) reaccionan en presencia de luz solar. Los combustibles fósiles que utilizan los vehículos, las fugas de gas, las gasolineras y las fábricas producen muchas de estas emisiones.
  • Aumento del parque vehicular. Desde que se instauró en 1990 el programa ‘Hoy no circula’, con la obligatoriedad de la verificación vehicular, el número de coches en la Ciudad de México ha crecido de manera exponencial.
  • Negligencia del gobierno para arreglar el transporte público contaminante o para sancionar a los vehículos contaminantes.
  • Falta de transparencia y permisividad del gobierno -cuando no colusión- frente a las industrias contaminantes, tales como empresas mineras o fábricas altamente contaminantes.

Consecuencias para la salud

En México han ido en aumento los efectos que tiene el aire contaminado en la salud, algunos de ellos son claramente identificables, como lo son las enfermedades respiratorias, debido a las micropartículas contaminantes que se introducen al organismo por la vía respiratoria y se mezclan con la sangre; o inclusive malestares generales como dolor de cabeza, sensación de cansancio, náuseas y ardor de ojos.

¿De qué forma podemos contribuir para tener un aire menos contaminado?

Como hemos dicho en otras ocasiones, nuestra contribución individual, por pequeña que parezca, puede marcar una diferencia para poder vivir en una “región más transparente”. Aquí algunas medidas que podemos tomar y que están a nuestro alcance:

  • Reducir nuestro consumo al evitar comprar cosas innecesarias.
  • Reutilizar lo que tenemos (hay que recordar que reutilizar es diferente a reciclar, pues en el proceso de reciclaje también se produce contaminación).
  • No utilizar el coche cuando recorremos distancias cortas, preferir ir caminando, en bicicleta o usar el transporte público para distancias más largas.
  • Desconectar los aparatos eléctricos cuando no estén en uso.
  • Apagar las luces en habitaciones que no estamos ocupando.
  • Optar por productos más amigables con el ambiente.
  • Tratar de cargar gasolina en la mañana o en la noche, cuando no haya sol.
  • Mantener los vehículos en buen estado a fin de evitar la emisión de partículas contaminantes.

Escrito por: Juan Buendía, comunicólogo.


[1] Beatriz Guillén, “El veneno que no vemos, pero que nos ahoga”, El País, 23 de noviembre de 2022.

[2]http://www.sadsma.cdmx.gob.mx:9000/datos/glosario-definicion/Contingencia%20Ambiental

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