Fauna urbana. Y tú, ¿con qué animales citadinos coexistes?

Las ciudades son más que espacios asfaltados, edificios y una mezcla de olores raros, también albergan una gran cantidad de biodiversidad que forma parte de distintos procesos biológicos. La alta concentración poblacional y la expansión de los asentamientos humanos ha traído consigo la pérdida y deterioro de ecosistemas provocando el desplazamiento de especies e introducción de algunas otras. 

La fauna urbana es un claro ejemplo de estas dinámicas, la cual la podemos definir como el conjunto de animales, ya sean domésticos, silvestres o introducidos, que ha logrado adaptarse a los cambios de los sistemas naturales a sistemas urbanos.

Es común que cada vez que pensamos en fauna urbana nos lleguen a la mente imágenes negativas de gatos y perros callejeros, palomas y ratas gigantes; estas especies son un claro ejemplo de fauna urbana conocida como nociva o exótica invasiva, las cuales por sus altos índices de producción pueden convertirse en plagas muy difíciles de controlar y, a su vez, son portadoras de enfermedades para los seres humanos y otras especies.

Pero reflexionemos un poco, los mismos seres humanos generamos los ambientes propicios para la reproducción y propagación de este tipo de fauna. 

Prácticamente, las ciudades se convierten en el oasis perfecto, ya que en la mayoría de los casos no existe una planificación territorial que considere aspectos como la fauna y su movilidad, así como una mala gestión de los residuos urbanos. Sabemos que las imágenes de estas especies en la ciudad no son las más agradables, pero no son más que el resultado de las acciones humanas. 

Tranqui, cuando hablamos de fauna urbana también contemplamos a las especies originarias que habitaban los espacios antes de la urbanización, fauna nativa, y que aun se resisten a las dinámicas complejas y exigencias ambientales de los sistemas urbanos.  

En el caso de la Ciudad de México tenemos especies representativas que, además de ser importantes a nivel ecológico, son tremendamente adorables, tal es el caso del ajolote (Ambystoma mexicanum) en la zona lacustre de Xochimilco y el cacomixtle (Bassariscus Astutus) en las zonas de los pedregales del sur de la ciudad.  Estos remanentes de ecosistemas han tenido un papel muy importante en la conservación de la fauna nativa, ya que les brinda abrigo ante las presiones humanas.

Cacomixtle (Bassariscus Astutus) en Reserva Ecológica del Pedregal
Foto: Miguel Angel Sicilia Manso / CONABIO

Como habitantes de la ciudades podemos poner de nuestra parte para aminorar el impacto de la fauna nociva o exótica invasora, tanto para los seres humanos como para otras especies y también para ayudar a conservar a la fauna nativa. 

Nuestras acciones diarias influyen de manera importante en las relación que tenemos con la fauna urbana, desde el manejo integral de nuestros residuos orgánicos e inorgánicos para evitar reproducir ambientes propicios para la propagación de fauna nociva y exótica, así como para evitar la desaparición de la fauna nativa.

Es importante reconocer a la fauna urbana con la que convivimos y compartimos espacios. Culturalmente, los citadinos nos consideramos fuera de las dinámicas ambientales y las problemáticas asociadas a ellas, pero no es así, podemos reconocernos como parte de un todo y para ello te invitamos a observar todas aquellas especies que veas en tu caminar, buscando reflexionar qué fue lo que las trajo hasta ahí.

Cuidamos lo que conocemos. Y tú, ¿con qué animales citadinos coexistes?

Autora: Jocelyn Gutiérrez Estrada, Coordinadoras de proyectos Educativos Ambientales 


Bibliografía:

CONABIO, (2021). Ecosistemas urbanos. Disponible en: https://www.biodiversidad.gob.mx/ecosistemas/ecosismex/urbanos

SEDEMA, s/a., Especies de Fauna de la CDMX. Disponible en: http://data.sedema.cdmx.gob.mx/biodiversidadcdmx/fauna.html

Zuria I., A.M. Olvera-Ramírez y P. Ramírez-Bastida (Eds), 2019. Manual de Técnicas para el Estudio de Fauna Nativa en Ambientes Urbanos. Refama/Uaq. Querétaro, México.

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