Las especies exóticas invasoras, un desequilibrio en el ecosistema local

Nuestro planeta se encuentra en un perfecto equilibrio, si una u otra cosa fuera ligeramente diferente podríamos enfrentarnos a cambios tan abruptos que inclusive la vida misma no sería posible.

Esto ocurre a gran y a pequeña escala, como puede ser un ecosistema o un hábitat natural. El cambio climático ha generado una serie de variaciones que han afectado el desarrollo armónico de estas áreas.

Estas variaciones son cada vez más estudiadas y tratadas en lo posible, pero lo cierto es que los desequilibrios, por llamarlos de alguna forma, pueden ser originados por múltiples factores, uno de ellos es la introducción de especies foráneas en un ecosistema local.

Dicho fenómeno puede desembocar en un gran problema para el ecosistema, ya que estas especies que pueden ser plantas, animales, hongos o microorganismos, llegan a estos nuevos hábitats a dominar en algunos casos, ganando la competencia por territorio, agua y comida, provocando inclusive la extinción de algunas especies locales.

Se estima que alrededor del 40% de los animales extintos, desde el siglo XVII, ha tenido relación con la intromisión de especies exóticas invasoras en sus ecosistemas; sin embargo, la magnitud de su impacto varía mucho.  

La llegada de estas especies puede darse por múltiples razones, pero lo cierto es que el movimiento de las personas por cielo, mar y tierra es crucial. Tan sólo en México se tiene registro de 1100 especies exóticas, de las cuales 348 son consideradas invasoras.

En ocasiones es tan común la presencia de la especie invasora que pareciera que es propia del ecosistema, como es el caso de la Eichhornia crassipes, más conocido como lirio acuático, presente en 29 de los 32 estados mexicanos.

Lirio acuático, imagen extraída de Inecol

Esta planta acuática es considerada como una plaga, se reproduce y crece rápidamente, es muy competitiva en el ambiente al que llega y además ha sido transportada en gran medida para cultivarse como planta ornamental. Es tal la intrusión de esta especie amazónica que ha afectado la diversidad en los cuerpos de agua de múltiples países, las actividades pesqueras y el mismo transporte de las personas.

Otro ejemplo más puntual es el del canal de Xochimilco, en los años 70 se introdujeron dos especies exóticas en este ecosistema, las tilapias y las carpas, con el fin de generar una mayor actividad pesquera entre los chinamperos y aportar igualmente a la nutrición de la región. 

Sin embargo, ambas especies, en especial las tilapias, se reprodujeron con gran facilidad y comenzaron a alimentarse de los huevos y especímenes más jóvenes de los axolotes, además de diezmar su fuente de alimento, arrasando con la especie endémica que ya tenía que luchar contra la contaminación del canal, la caza y la amenaza de su extinción. 

Imagen extraída de UDUAL Press

Hoy en día existen alrededor de 900 toneladas de estas dos especies exóticas invasoras que no pueden ser consumidas debido a las toxinas que han absorbido y que están presentes en las aguas del canal.

Otros casos de especies invasoras en México son los peces plecos que han afectado en gran medida la pesca local; la palomilla del nopal que daña a tantas cactáceas en el país; la planta conocida como Madre de miles que es venenosa, y muchos otros casos que resultan devastadores.

Si bien estas migraciones de especies han ocurrido de forma accidental, en muchas ocasiones ha sido intencional, desconociendo los grandes daños que esto genera en el ecosistema, es de vital importancia para las especies locales respetar el equilibrio y la normalidad de un ecosistema, el desconocimiento y las actividades humanas desmesuradas han ocasionado un desequilibrio en la Tierra, depende de nosotros detener esto.

Escrito por: Paula Trujillo Sánchez, comunicadora social y periodista. 


Fuentes:

es_MXES
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