¿Por qué comprometer la vida de plantas y animales?

En mayor o menor medida, todas y todos conocemos las consecuencias que tiene el cambio climático en distintos medios y hábitats. Hoy queremos hablar del daño que el aumento de la temperatura global causa a plantas y animales en diversas zonas del planeta.

Según el estudio “Wildlife in a Warming World. The effects of climate change on

biodiversity in WWF’s Priority Places”, elaborado en conjunto por la Universidad de East Anglia, la Universidad James Cook y el World Wildlife Fund,[1] la mitad de las especies del mundo estarían en peligro si no se logra reducir las emisiones de CO2.

“Veremos casi un 50 % de pérdida de especies en las áreas estudiadas si las temperaturas globales aumentan en 4.5 °C y una pérdida de menos del 25 % de las especies en las áreas estudiadas si limitamos el aumento de la temperatura global a 2 °C”.

Enfocándonos en los animales, es cierto que algunas especies serán capaces de evolucionar y adaptarse a nuevos hábitats, muchas veces con ayuda humana; sin embargo, muchas otras sucumbirán ante fenómenos como el calentamiento de los océanos, el aumento del nivel del agua de los mares, el derretimiento de los glaciares y eventos climáticos extremos, tales como huracanes, inundaciones y tormentas invernales.  

Imagen de StockSnap en Pixabay

El cambio climático afecta de diversas maneras al reino animal, uno de los fenómenos que se ve alterado es la migración con fines de apareamiento, o para parir a sus crías; tal es el caso de las mariposas Monarca, las cuales viajan en invierno de Canadá a México, o de las ballenas, que viajan del mar de Bering al Pacífico mexicano.

En este sentido, muchas especies se ven obligadas a buscar otras rutas y así evitar cambios abruptos en las temperaturas a las que están acostumbrados, pero en ocasiones dejan de migrar y esto trae consecuencias para los ecosistemas.

Un ejemplo de lo anterior es una especie que detuvo su ciclo migratorio debido al calentamiento de los polos, se trata del salmón, esto tiene un impacto en la alimentación de los osos, pues estos peces ya no vuelven a los océanos y como todo es una cadena, si los osos no comen salmones, se quedan sin una reserva de grasa importante para hacer frente al invierno.  

Imagen de Cock-Robin en Pixabay

Otro ejemplo lo encontramos en las tortugas. Según el estudio antes mencionado, las tortugas marinas del Mediterráneo han comenzado a sufrir las amenazas del cambio climático, sobre todo en cuestión del desove, pues las arenas donde ponen sus huevos han sufrido un aumento de temperatura considerable, a lo que se suman las mareas altas y los fenómenos climáticos extremos que destruyen los nidos donde desova esta especie.

Podríamos extender la lista a muchas otras especies como los elefantes, los lémures, el perro africano y los pandas, entre muchos otros, sin mencionar las innumerables especies del reino vegetal que están en riesgo.

Por donde sea que miremos, el cambio climático no solo afecta a la humanidad, sino también a las plantas y los animales que resultan siendo grandes víctimas.

Escrito por: Juan Buendía, comunicólogo.


[1] https://c402277.ssl.cf1.rackcdn.com/publications/1149/files/original/WWF_-_Wildlife_in_a_Warming_World_-_2018_FINAL.pdf?1520886759

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