Las envolturas del delivery

El negocio de comida a domicilio comenzó a crecer desde hace un par de décadas, pero con la pandemia por Covid19 sufrió un crecimiento exponencial de casi el doble, ya que se convirtió en una estrategia exitosa para hacer frente a la crisis restaurantera ocasionada por el cierre forzoso de cafeterías y restaurantes a principios del año 2020.

Esta modalidad representó una forma segura de consumir alimentos, al mismo tiempo que salvó a miles de negocios de irse a la ruina; así, muchos restaurantes que no ofrecían entregas a domicilio comenzaron a brindar este servicio y también surgieron las llamadas “Cocinas a la sombra”, que venden sus productos a través de diversas plataformas de entrega a domicilio, con lo que los propietarios y los clientes se beneficiaron.

Y si bien es cierto que actualmente en México y en casi todas los países del mundo se han reanudado las actividades de los restaurantes, es también cierto que el negocio de la entrega de comida a domicilio por medio de aplicaciones llegó para quedarse.

Foto de Polina Tankilevitch, disponible en www.pexels.com

Pero bueno, en esta historia no todo es miel sobre hojuelas, pues a la par del desarrollo y los beneficios de estos servicios se generó también un aumento de residuos, algunos altamente contaminantes, que interrumpieron la tendencia y entorpecieron los esfuerzos que venían observándose en muchas ciudades del país para reducir, e incluso prohibir, el uso de materiales nocivos para el medioambiente en los empaques de alimentos, tales como el plástico o el unicel.

Hay que recordar que desde el 1 de diciembre de 2021, en la Ciudad de México entraron en vigor las reformas a la Ley de Residuos Sólidos que prohíben comprar, vender o distribuir productos de plástico de uso único, tales como cubiertos, vasos y empaques de plástico y unicel.

Debido a que en esta crisis sanitaria lo que se priorizaba era el tema de la salud, se pensaba que los alimentos debían estar hiper protegidos y por eso los envases se recubrían con varias capas de papel plástico adherente para cerciorarse de que el bicho no entraría a tu mesa, seguramente todas y todos recordamos la cantidad de vueltas que teníamos que dar para remover las capas y capas de papel plástico hasta lograr abrir el contenedor del aderezo, por nombrar algún ejemplo.

Foto de Loren Castillo, disponible en www.pexels.com/

Otro problema fue que algunos restaurantes no respetaban la prohibición de los desechables plásticos y de unicel, e insistían en continuar empleándolos como si la fauna marina no muriera enredada en los residuos cuando éstos van a dar al mar: primero el negocio.

Dado que durante la pandemia las instituciones públicas de vigilancia, tales como la Procuraduría Federal de Protección al ambiente (Profepa) y la Procraduría Federal de Protección al Consumidor (Profeco) estuvieron cerradas durante la pandemia, y también porque a veces se hacen “ojo de hormiga”, ha sido muy difícil detectar y castigar las irregularidades y violaciones a la ley, por ello, lo que nos queda a nosotros es concientizarnos y responsabilizarnos, como consumidores. Aquí algunas preguntas que pueden hacer que tu consumo sea un poco más responsable:

  • A la hora de hacer un pedido, ¿añades un mensaje para decir que no necesitas cubiertos y servilletas porque consumirás los alimentos en tu casa?
  • Cuando el restaurante asegura que sus empaques son biodegradables, ¿te aseguras que así sea?
  • Cuando es inevitable recibir los productos en contenedores biodegradables, ¿los tiras a la basura o los reutilizas?
  • Cuando haces tu pedido, ¿preguntas si puedes llevar tus recipientes para no consumir desechables?

Con las pequeñas acciones de todas y todos se pueden conseguir metas que a primera vista parecen inalcanzables. ¡Comer rico se vale, contaminar, no! 

Escrito por: Juan Buendía, comunicólogo.

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